Durante años hemos cuidado y restaurado cada rincón, recuperando sus ladrillos originales, baldosas antiguas y elementos históricos que hoy conviven con la vida del restaurante. Las paredes guardan mapas, registros vitivinícolas y fotografías que cuentan la evolución de la alquería a lo largo del tiempo.
Abrimos sus puertas para compartir lo que siempre ha sido nuestra forma de entender la cocina: arroces a leña, producto de proximidad y recetas tradicionales valencianas, cocinadas como en casa.